Angra dos Reis fue descubierta por el navegante Gonçalo Coelho en el día 6 de enero de 1502. Como era el día de los Reyes Magos, recibió este nombre la enorme angra repleta de islas paradisíacas, montañas, ríos y bosques, además de un mar profundamente azul.

Mucho antes, los indios “tamoios” ya disfrutaban de toda la belleza del lugar.
La abundancia de recursos naturales y su exuberante paisaje ciertamente atrajo a los primeros colonizadores. Su ubicación geográfica también atrajo piratas de varias nacionalidades, algún tiempo después.
La primera colonización fue hecha en el continente, en 1530, por una expedición a mando de la Corona de Portugal. En 1608 se convirtió en la Villa de los Reyes Magos de Ilha Grande. La primera actividad económica de Angra fue el cultivo de caña de azúcar, además de ser parada en el trayecto entre Santos y Rio de Janeiro. Después, exportando e importando los productos de Minas Gerais y São Paulo, llegó a ser uno de los mayores puertos de Brasil. En la época del imperio, Angra vivió un gran apogeo, durante el ciclo del café.
Al final del siglo, se abrió la carretera São Paulo-Rio, terminando con las ventajas que Angra ofrecía a las comunicaciones entre las dos ciudades. Luego después, en 1888, la abolición de la esclavitud terminó con la mano de obra esencial para la agricultura. Solo medio siglo después, con el establecimiento de una carretera hacia Minas Gerais y la reactivación del puerto, Angra volvió a crecer.
Pero fue en la década del sesenta que Angra recobró una economía más expansiva. Se instalan en el municipio una Planta de Energía Nuclear y la Terminal de Petrobrás.
La vocación de Angra para el turismo ocurrió con el surgimiento de emprendimientos turísticos, que se dieron conjuntamente con la apertura de la terminal Rio-Santos en la década del setenta.
Como los indios bien sabían, son sus tesoros naturales la mayor riqueza de Angra dos Reis. Hoy la ciudad es famosa por recibir personas bellas e importantes, además de visitantes de todas partes del mundo, que quedan extasiados con su belleza.
Villa Histórica de Mambucaba
En la antigua sede del distrito de Mambucaba, actualmente reconocida legalmente como Vila Histórica, quedan los barrios del Perequê, Playa Vermelha, playa Brava y Boa Vista. Separada de Mambucaba por el río Mambucaba, se encuentra la Vila Residencial (antiguamente conocida como Praia da Parada) y la Playa de Batanguera (actualmente conocida como Coqueiro o Morrito). El acceso es por la Ruta Gobernador Mário Covas (Río-Santos). Su arquitectura y la belleza de sus recorridos invitan a conectar con la historia viva del lugar.

Carmo Convent
El conjunto arquitectónico abarca el edificio del convento, la Iglesia del Carmen y la Iglesia de la Orden Tercera, ambas iglesias separadas por una torre campana. Se ubica en la Rua do Comércio, al lado de la Plaza General Osório, en el centro de la ciudad.
En la entrada de la ciudad de Angra, sobre la Praça General Osório, se enclava esta histórica iglesia y convento, una verdadera reliquia fluminense cuyo aspecto actual se conserva desde 1623, si bien su fundación se remonta a 1593. En este lugar se instalaron los frailes carmelitas aun antes de que comenzara a poblarse la región. Desde 1954, es un edificio protegido oficialmente, aunque el convento continúa funcionando.
El complejo está compuesto por la capilla de la Orden Tercera del Carmen, la torre campana, la Iglesia Conventual y el convento, todas alineadas. Ambas iglesias tienen fachadas de organización similar, dotadas de frontones animados con volutas. Los interiores de las iglesias revelan plantas rectangulares muy simples. Los altares actuales de la iglesia conventual datan del siglo XIX, pero la mayoría de las imágenes son todavía los del siglo XVIII.
En el siglo XIX, a pesar de la crisis de la vida religiosa provocada en parte por el cierre de los noviciados en 1855 por parte del gobierno imperial, el convento jamás estuvo abandonado. A finales del siglo XIX, sin embargo, en él vivía sólo el fraile carmelita frei Inácio da Conceição Silva.

