Navegar

Que nada te impida cumplir tu sueño: cómo evitar el mareo y disfrutar el viaje

El mareo es uno de los temores más comunes antes de embarcarse, sobre todo si es la primera vez que se pasa más de unas horas en el mar. La buena noticia es que la mayoría de las veces es perfectamente evitable si se toman algunas precauciones y algunos trucos simples, para que todos puedan disfrutar de la navegación sin molestias

La clave está en entender por qué sucede. El movimiento del barco envía señales distintas a nuestro oído interno, la vista y el sentido del equilibrio. Es como si el cuerpo y la mente no se pusieran de acuerdo sobre qué está pasando. El resultado puede ser esa sensación de malestar, náuseas, sudor frío y falta de energía. Pero el mar no tiene por qué ser sinónimo de incomodidad: con un poco de planificación, las olas se pueden disfrutar desde el primer momento.

Antes de subir a bordo, lo ideal es comer algo liviano: frutas, yogur, galletitas saladas. Ni el estómago vacío ni una comida abundante son buenos aliados para que el mareo no nos sorprenda. Y aunque la tentación sea grande, el alcohol o los platos muy grasos también suelen jugar en contra. Una vez a bordo, lo mejor es buscar un lugar estable: en barcos grandes, las zonas centrales y bajas suelen moverse menos, y en catamaranes el balanceo es más suave. Mantener la vista en el horizonte es un consejo clásico que funciona muy bien, porque sincroniza lo que ve el ojo con lo que siente el cuerpo.

En el Caribe y en la costa brasileña, por ejemplo, el aire cálido y húmedo puede intensificar las sensaciones, así que la hidratación es fundamental. Llevar ropa cómoda y fresca también ayuda más de lo que parece: cuando uno se siente ligero y ventilado, todo fluye mejor.

Para los adultos propensos al mareo, existen medicamentos o parches que, tomados antes de zarpar, previenen el problema. También hay pulseras de acupresión que, aunque no funcionan para todos, muchos navegantes las recomiendan. En los niños, la prevención empieza con la información: explicarles que el barco se mueve y que es normal sentir un poco de mareo puede darles seguridad y menos temor si eso les ocurre. Procurar que pasen tiempo al aire libre, que respiren profundo y que se distraigan con juegos simples como buscar delfines, peces o aves marinas suele alejarlos mentalmente  del vaivén del barco. Por supuesto, si uno sabe que es propenso al mareo, la consulta con el médico siempre es recomendable antes de zarpar para saber cómo actuar ante alguna eventualidad.

Si, pese a tomar las precauciones necesarias, el mareo aparece, lo mejor es no encerrarse. Al contrario, se recomienda salir a cubierta, respirar aire fresco, fijar la vista en un punto lejano y tomar pequeños sorbos de agua para revertir la situación. A veces, un simple trozo de pan o unas galletas secas son suficientes para que todo vuelva a la calma.

En resumen, el mareo no tiene por qué arruinar unas vacaciones en el mar. Con preparación, prevención y algunos recursos prácticos, es muy probable que la experiencia a bordo se convierta en un recuerdo inolvidable… por las vistas y la extraordinaria experiencia, y no por las náuseas.

Navegar es una vivencia única: el sonido del agua contra el casco, la brisa en la cara, el horizonte abierto. Con cuidados simples, el mareo deja de ser una preocupación y se convierte en una anécdota lejana. Al final, lo que queda no es el recuerdo de una incomodidad, sino el de haber sido parte del mar por unos días.

Para terminar, les dejamos unos breves tips de resumen para que puedan disfrutar cada ola:

1. Elegir la ubicación correcta a bordo

2. Mirar al horizonte

3. Evitar leer o mirar el teléfono

4. Comer ligero antes de navegar

5. Mantenerse hidratado

6. Usar ropa cómoda y fresca

7. Evitar los espacios cerrados y mal ventilados.

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