El Programa de Turismo Sostenible liderado por la Organización Mundial del Turismo (OMT), anunció su nueva visión de futuro para el sector: encontrar el equilibrio entre las necesidades de las personas, las del planeta y el cuidado de la salud para fortalecerse.
Para la recuperación responsable del sector turístico la sostenibilidad es la clave y deja de ser un nicho de mercado para convertirse en una de las bases del negocio. Con ello se apuntala a la resiliencia del turismo, para que esté mejor preparado frente a futuras crisis.
Esta nueva posición estratégica determinó seis líneas de acción para guiar un turismo responsable: salud pública, inclusión social, conservación de la biodiversidad, acción por el clima, economía circular y finanzas.
¿Cómo aplican estas medidas?
Extremando los protocolos sanitarios, la reducción de residuos, proveyendo de seguros para viajeros asequibles y ofreciendo contratos perdurables en el tiempo y flexibles ante posibles reprogramaciones a causa de la pandemia.
Turismo náutico y sostenibilidad
Cada vez se construyen embarcaciones más ecológicas y responsables con el medio ambiente que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sin poner en riesgo el rendimiento de los barcos.
Las nuevas tecnologías permiten la construcción de barcos híbridos, equipo de propulsión híbrido, formado por un motor diésel y un motor eléctrico alimentado por baterías de litio.
Las energías renovables también colaboran con esta tendencia gracias a los barcos oceánicos que se alimentan exclusivamente con energía solar, no solo en lo referente a la navegación sino que también los electrodomésticos y el motor del bote usan esta energía renovable. También de la energía eólica, para aprovechar las corrientes de viento a gran altura.

Turismo náutico sanitario
A diferencia de otras modalidades de viajes, el alquiler de embarcaciones ofrece un contexto mucho más controlable y cuidado.
En principio, los protocolos de limpieza y desinfección de los yates cada vez que se renueva la tripulación son exhaustivos evitando la circulación de virus y otras enfermedades transmisibles dentro de la cabina.
En segundo lugar, los viajes suelen realizarse por grupos de afinidad, familias y amigos, que estarán a bordo durante todo el recorrido y que en su mayoría, realizarán actividades extras a la navegación al aire libre evitando grandes aglomeraciones urbanas.
Por último, a medida que se fueron abriendo las bases, se aplicaron programas de contratación extendidos y flexibles, asegurando a los clientes no perder la contratación en caso de verse impedidos de viajar por motivos de casos de COVID o cierre preventivo de fronteras en los diferentes estados.
Además, los barcos de alquiler cuentan con un instructivo en el tratamiento de residuos y el uso del equipamiento es desinfectado y reutilizable.
En conclusión, el turismo náutico está a la vanguardia de los nuevos paradigmas en el contexto de esta industria que se vio atravesada por la pandemia internacional.
